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Mucho. Las empresas tienen un impacto directo en las personas: en sus condiciones laborales, en la vida de comunidades cercanas y en la cadena de suministro. Integrar los derechos humanos en tu gestión no solo es tu responsabilidad, sino también una oportunidad para construir relaciones sostenibles, contribuyendo así al bienestar de las próximas generaciones y a un futuro más justo y equilibrado.
Sí, respetar los derechos humanos es una obligación legal, no una opción. Los Estados, como Argentina, han ratificado tratados internacionales y traducen su contenido en leyes nacionales. Así, las empresas quedan obligadas por el contenido de estas leyes a respetar los derechos humanos, y la manera de hacerlo es mediante la debida diligencia: identificar, prevenir y abordar los posibles impactos negativos de su actividad sobre las personas.
Además, existen estándares internacionales que orientan cómo cumplir con esta obligación, como los Principios Rectores de la ONU, la Declaración Tripartita de la OIT, las Líneas Directrices de la OCDE, los Estándares de GRI y las normas ISO relacionadas con la gestión responsable. Asimismo, ya existen normas regulatorias en esta materia, por ejemplo en la Unión Europea, lo que demuestra un compromiso internacional con la agenda. Todos estos marcos reflejan un consenso global sobre lo que se espera de las empresas en materia de derechos humanos.
Cada vez más países están aprobando leyes que exigen esta debida diligencia, y muchas de ellas también aplican a empresas de sus cadenas de suministro, incluso si están ubicadas en otros países. Por eso, aunque no operes directamente en esos mercados, podrías necesitar cumplir con estos estándares para seguir siendo parte de ciertas cadenas de suministro o acceder a financiamiento internacional.
Podés empezar con pasos simples y al alcance de la realidad de tu empresa. Primero, identificar los riesgos e impactos a los derechos humanos propios de tu negocio, para definir planes de acción. Luego, implementar una Política de Derechos y posteriormente, asegurar canales de denuncia y mecanismos de reparación.
No, se complementan. La agenda de derechos humanos cruza e integra áreas como Legales, Compliance, Compras y Recursos Humanos. Permite a las empresas anticipar riesgos, fortalecer su reputación y demostrar su compromiso con la comunidad y el ambiente.
No, se complementa... La agenda de derechos humanos puede -y debe- ser trabajada por áreas como Legales, Compliance, Compras y Recursos Humanos. OLIMPIA tiene un valor diferencial en ello, ya que en su metodología integra, en una única matriz, riesgos de derechos humanos, ambientales, financieros y de corrupción, Esto optimiza esfuerzos, anticipa riesgos y mejora tu estrategia de cumplimiento.
Ello depende del contexto en que opere tu organización. La Ley argentina N° 27.401 establece la responsabilidad penal de las personas jurídicas por delitos de corrupción, y exige contar con un programa adecuado si tu empresa pretende licitar con el Estado nacional.
Pero incluso si no tenés esa obligación directa, es probable que lo necesites para cumplir con requisitos de empresas más grandes, entidades financieras o sectores que exigen ciertos estándares de integridad para formar parte de sus cadenas de valor.
Además de los aspectos legales, contar con un programa sólido protege a la organización, mejora procesos y aporta valor a largo plazo.
Un Programa de Compliance tradicional tiende a focalizar en el cumplimiento normativo. Al desarrollar uno con enfoque sostenible, la agenda anticorrupción dialoga y se interrelaciona con la de derechos humanos, ambiente y gobernanza. Esto permite abordar mejor los impactos que la corrupción puede generar en la vida de las personas, prevenir sanciones, y fortalecer la reputación y competitividad de tu organización en el mercado.
Es cada vez más común que empresas exijan a sus contrapartes firmar declaraciones juradas de cumplimiento o aceptar cláusulas anticorrupción como condición para contratar. Si no contás con una política propia o mecanismos internos para respaldar ese compromiso, tu organización podría estar en desventaja con competidoras, incurrir en riesgos legales, o verse involucrada en situaciones no deseadas.
Porque te permite construir entornos laborales inclusivos y equitativos, donde todas las personas se puedan desarrollar plenamente, aplicando su potencial a la organización. Además, las empresas que trabajan en su estrategia de DEI exhiben notables mejoras reputacionales entre sus grupos de interés, como así también en su desempeño financiero.
No es difícil, basta con que tengas la convicción de avanzar hacia ello. En muchos casos, la diversidad ya forma parte del ADN de las empresas, y sólo es necesario potenciarla. OLIMPIA puede acompañarte en identificar debilidades y fortalezas, y en el diseño de planes de acción de tu estrategia de DEI.
Sí, y OLIMPIA puede ayudarte a hacerlo mediante la implementación de indicadores clave de desempeño (KPIs) que evalúen aspectos como la representación de grupos diversos, la equidad en los procesos internos y la percepción de inclusión entre el personal. Estos indicadores permiten monitorear el progreso y ajustar las estrategias según sea necesario.
OLIMPIA acompaña a las organizaciones en el diseño, revisión e implementación de estrategias de DEI con un enfoque transversal de derechos humanos, interseccionalidad y perspectiva de género. Los servicios incluyen diagnósticos institucionales, diseño de políticas y protocolos, asesoramiento en comunicación institucional, capacitaciones sobre temáticas DEI y revisión de procesos de selección, evaluación y promoción, entre otros.
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